Evaluación de la huella de carbono en la energía eólica

Una de las características más atractivas de las energías renovables es el bajo impacto en el ambiente, es por esto que, a pesar de los desafíos que supone su puesta en marcha, muchos siguen intentándolo.

La energía eólica es la que proviene del viento y en un primer contacto con su funcionamiento se puede pensar que no hay nada más amigable que ella, pero hay que tomar en consideración varios aspectos. La evaluación carbono eólica suele ser el resumen del análisis del impacto ambiental de la energía de este tipo y se basa en la cantidad de gases de efecto invernadero que se generan por la explotación de esta fuente energética. Su huella de Carbono oscila entre 4 y 10 g de CO2 por KWh.

Una consideración importante al hablar de evaluación carbono eólica es que se pueden incluir varios aspectos, en nuestro caso, hablaremos del impacto que supone este sistema durante producción, es decir, desde cuándo se construyen los generadores hasta que se descartan.

Evaluación carbono eólica

La huella de carbono de sus componentes

Calcular el registro de la huella de carbono no es tan sencillo como dar de alta el gas, y siendo que vamos a evaluar todo el proceso, diremos que el registro de la huella de carbono para la energía eólica comienza con los materiales que se usan para la fabricación de los molinos.

En este caso, estamos hablando de metales y aleaciones de metales, partes mecánicas y partes eléctricas cuyos procesos suman a la cantidad de dióxido de carbono que se genera en el proceso.

Debes saber que, de todas las etapas de construcción la que más aporta gases de efecto invernadero es la extracción y procesamiento de materiales. Si lleváramos el aporte a porcentajes, el total del carbono generado en esta primera etapa varía entre el 70 y el 85%. Si te fijas, es por eso por lo que muchas veces vemos a la energía eólica como muy buena no estamos considerando este aporte tan importante de los materiales.

Una vez que se tienen los materiales, el armado de los equipos no aporta mucho en la huella de carbono, del total representa entre el 5% y el 8%. Estas variaciones se deben a los distintos modelos de molinos que se usan en la actualidad. Es importante que sepas que cada proceso productivo es diferente aun cuando se trata de la misma energía.

Operación, mantenimiento y salida del sistea¿ma

La tercera etapa que se evalúa en la huella de carbono es la de operación y mantenimiento. En este sentido, dependiendo de la tecnología del molino y su ubicación el porcentaje de dióxido de Carbono varía entre el 2% y el 13%.

La variación en operación y mantenimiento es significativa y se debe al origen de los sistemas internos que mueven los molinos. Las tecnologías más amigables suelen requerir mantenimientos que no impacten tanto en el ambiente. Con respecto a la ubicación, los molinos marinos requieren que se traslade una embarcación hasta ellos, tanto para la instalación como para el mantenimiento, y estas embarcaciones, por lo general, aportan gases invernaderos al ambiente.

Por último, se considera la huella de carbono una vez que el sistema ha cumplido con su vida útil y queda en desuso. En este caso, el porcentaje se expresa como un valor negativo. Esto es así por varios motivos, pero el principal es porque al no estar en funcionamiento se debe restar la huella de carbono que generaba.

Debido a que mucho del material se recicla, se toma como un aporte positivo a la huella, pues no hay necesidad de extraer todo el material que se usará para fabricar un nuevo molino.

En promedio, la huella por salida de circulación del sistema, es del -20%.

Comparación con la huella de carbono de otras energías

Para tener una base de comparación asumiremos una turbina eólica terrestre que aporta, según los fabricantes, 5 gCO2e/Kwh.

Con respceto a la biomasa, el gas natural y el carbón

La energía a partir de la biomasa aporta entre 25 y 93 gCO2e/Kwh y la energía proveniente del carbón aporta 1000 gCO2/KWh. Por su parte el gas natural aporta 500 gCO2/KWh.

En el caso de estas tecnologías, debemos decir que el proceso de generación de energía se da a través de la combustión y uno de los productos de la combustión completa es dióxido de carbono el otro es vapor de agua, que también es un gas de efecto invernadero.

La diferencia entre la energía eólica y el resto es abismal. Aun cuando el proceso de construcción y obtención de materiales tiene un aporte significativo, el total sigue siendo bajo.

Ahora bien, vale preguntarse si podríamos generar toda la energía a partir del aire y la respuesta es no. Los desafíos técnicos aun son muchos para hacer la conversión total.

Asimismo, debemos considerar el precio de estas tecnologías. La extracción de gas, aunque costosa, es masiva y eso reduce mucho los costes, por su parte construir un molino es significativamente más costoso, pues es un proceso menos popular.

Consideraciones para reducir la huella de carbono de la energía eólica

Ya que conocemos el sistema, es más sencillo identificar qué parte del proceso es el que se puede mejorar. Sin dudas, es necesario investigar sobre nuevos procesos para la construcción de estos molinos.

La extracción del material es lo que más pesa en la huella de carbono y aunque sepamos que reciclar ayuda a bajar el porcentaje de gases invernadero, no deja de ser cierto que el proceso de reciclaje de metales es tan contaminante como cualquier otro.

A simple vista, las acciones deben ir orientadas a la invención nuevas técnicas de procesamiento y reciclaje de metales. De hecho, una acción que podría reducir la huella de carbono es la reutilización de partes completas que no estén dañadas, así se evitaría el proceso de recuperación del material y su posterior moldeado en una pieza nueva.

El reciclaje es el mayor desafío

Evidentemente, para que estas piezas puedan ser recicladas y usadas sin pasar por un proceso de conversión es necesario que el mantenimiento sea óptimo. En ese sentido, los molinos marinos son los que presentan mayores desafíos, pues la corrosión es el peor enemigo del metal.

Es innegable el gran esfuerzo de los que promueven la energía eólica por afectar mínimamente al ambiente. Es ese esfuerzo el que nos mantiene optimistas sobre el futuro de las energías renovables.

Si quieres más información sobre la huella de carbono, puedes seguir este enlace. También puedes saber más sobre la huella de carbono en otras energías como la nuclear, la hidroeléctrica y la solar.